“Por fin los europeos tienen un motivo por el que alegrarse”, escribe el Financial Times. Que el presidente Barack Obama haya designado a políticos eurófilos como John Kerry, para el Departamento de Estado, o Chuck Hagel, para el Departamento de Defensa, brinda la oportunidad a Europa para volver a conectarse con su socio comercial. La “Casa Blanca quiere retomar el postergado objetivo de la zona de libre comercio trasatlántica”, recoge FT, pero Washington está preocupado por la postura euroescéptica de Reino Unido.

Des los Estados Unidos se considera un desatino que Cameron apunte a la celebración de un referéndum que podría separar a Gran Bretaña de Europa. Una consecuencia directa del 'Brexit' sería un debilitamiento del peso de Gran Bretaña en Washington. Y Cameron ya está sobre aviso de que fuera de la UE, Gran Bretaña tendría que valerse por sí misma.

El diario añade que si la UE y Estados Unidos ejercen una presión diplomática conjunta sobre Irán, ambas partes reforzarían sus vínculos y “se rompería la sofocante introversión de la crisis del euro”. Sin embargo, nada sale gratis:

Renovar la alianza costará un precio, pero todo lo que vale la pena lo tiene. Los europeos no pueden esperar que se les tome en serio si ajustan aún más a la baja sus reducidos presupuestos de defensa.