Tras meses de debate, los ministros de Finanzas de la Eurozona han encontrado un sucesor para ocupar el puesto de presidente del Eurogrupo que hasta hora ostentaba el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker. En la reunión que tiene lugar hoy en Bruselas, se espera que se nombre al ministro de Finanzas holandés Jeroen Dijsselbloem (Partido Laborista, PvdA), informa De Volkskrant. El diario añade que el único crítico ante la candidatura holandesa, el ministro francés Pierre Moscovici, anunció en el canal de televisión francés TV5 que ha retirado su oposición ante el nombramiento.

Martin Sommer, columnista de De Volkskrant, señala que Dijsselbloem será más euroescéptico que su predecesor:

Juncker […] pensó que los líderes europeos sabían exactamente qué hacer, y es una pena que sea difícil convencer al electorado de ello. Esto ha constituido el núcleo de la forma de pensar en Europa durante mucho tiempo, y mi percepción de Dijsselbloem es buena, pues su actitud es totalmente distinta.

Sommer cree que Dijsselbloem servirá de contrapeso frente a los otros tres presidentes de la UE:

Dijsselbloem es […] partidario de políticas que se sustenten en pruebas, lo que a mi parecer resulta un buen principio para guiar a Europa. También se alinea con posturas cercanas al punto de vista del [primer ministro] Mark Rutte, que no quiere que se establezcan visiones [de la UE] a largo plazo. Eso es precisamente lo que necesitamos para acompañar al [presidente de la Comisión Europea] Barroso, [al presidente del BCE] Draghi y al del [Consejo de la UE] Van Rompuy. Los tres se encaminan a toda máquina hacia una ‘Unión total’. Además, los tres son católicos del Sur.

Público tiene una opinión radicalmente opuesta. El diario de Lisboa defiende que “la salida de Jean-Claude Juncker del Eurogrupo marca el final de un ciclo y resulta negativa para Portugal”.

No son buenas noticias para Portugal, para la moneda única y para la integración europea. Siempre ha sido un aliado de Portugal y nunca dejó de advertir del riesgo de los excesos de la cultura "punitiva" que los países del norte imponen sobre los del sur, acosados por la crisis.

En todo caso, Público cree que la capacidad para el diálogo mostrada por Dijsselbloem encaja con la de su antecesor:

Jean-Claude Juncker siempre supo ejercer de puente entre los dos extremos del eje París-Berlín. Esta capacidad para el diálogo también se aprecia en su sucesor. Pero Jeroen Dijsselbloem asumirá su papel como representante de los ricos y carece del peso político de su predecesor. Es un hombre de otra Europa, en la que las instituciones de la UE han perdido poder y en la que la integración no se hace en nombre del federalismo sino como parte de una lucha de poder en la que el cetro de la UE oscila entre Bruselas y Berlín.