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Cuando se trata de reformar el gobierno, los nórdicos parecen ser el último modelo. Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia están en la cabeza de las clasificaciones en casi todo, desde la competitividad económica hasta la sanidad o la felicidad, y han sido capaces de evitar "la esclerosis económica de la Europa del sur o la extrema desigualdad de los Estados Unidos".

Ofrecen "un modelo de cómo reformar el sector público para hacerlo más eficiente y responsable, que el mundo estudiará durante los próximos años", defiende el semanario económico británico.