“Un inicio de deshielo tras años de desavenencias”, así resume Le Monde la reunión del 12 de febrero entre el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, y su homólogo turco, Ahmet Davutoglu, al final de la cual París se mostró favorable al restablecimiento de las negociaciones para la adhesión de Turquía a la Unión Europea.

La iniciativa marca una clara ruptura con la actitud de Sarkozy sobre este asunto, pues se oponía a la entrada de Ankara y, en 2007, ejerció su veto sobre cinco capítulos de las negociaciones.

El diario explica que desde el comienzo de la apertura oficial de las negociaciones en 2005, 13 capítulos de los 35 se han abierto, y cinco permanecían bloqueados por París. Son los concernientes a la política regional, la unión económica y monetaria, la PAC, las disposiciones institucionales y las disposiciones financieras.

Como prueba de buena voluntad, el Gobierno francés acepta abrir uno de los cinco capítulos bloqueados por el Gobierno precedente, el que aborda la política regional.

Irlanda, que ostenta la presidencia rotatoria de la Unión “espera abrir este capítulo de ahora a finales del semestre. Lo que sería una novedad desde junio de 2010”, señala Le Monde. Dublín “no excluye tampoco abordar el capítulo relativo a la unión económica y monetaria”, incluso si en París se matiza subrayando que “no es una prioridad en el contexto actual de la reestructuración de la zona euro”, aprecia el diario.

“Las discusiones sobre la adhesión están también bloqueadas por la falta de acuerdo sobre Chipre”, añade por su parte Zaman en Estambul, Turquía rechaza siempre reconocer la soberanía de Nicosia sobre la isla y apoya la República Turca del Norte de Chipre. Pero Ankara no pierde la esperanza:

A pesar de la lentitud de los avances y una opinión pública cada vez menos entusiasta, Turquía continúa pidiendo la adhesión plena y completa y afirma que cuenta con entrar en la UE antes de 2023, el centenario de la fundación de la República.