Por primera vez desde su creación en 2004, Frontex, la agencia europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores, ha financiado y organizado un vuelo “chárter”. El pasado 28 de septiembre, “con discreción absoluta”, informa Le Monde, 56 georgianos, detenidos en Polonia, Francia, Austria y Alemania, embarcaron en Varsovia, sede de Frontex, a bordo de un avión con destino a Tiflis, la capital georgiana. En 2011 se estima que la agencia organizará y financiará entre treinta y cuarenta “vuelos de grupo”, cuyo fin es repatriar a sus países de origen a los inmigrantes que hayan cruzado de manera ilegal las fronteras de la UE. Para el periodo 2008-2013, Frontex dispone de un presupuesto aproximado de 676 millones de euros.

Estas repatriaciones, apunta Le Monde, “son un alivio para las capitales europeas que ya no tienen que ‘asumir la carga’ —en palabras del propio director adjunto de Frontex—, ya que estas repatriaciones colectivas provocan el malestar, e incluso la reprobación, de la opinión pública”. “Otra ventaja” de estas operaciones, prosigue el diario: “hablar en nombre de la Unión Europea tiene ‘más peso’ cuando se trata de convencer a un país de que acoja a sus nacionales que de hacerlo en nombre de distintos Estados”.