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Alrededor de 2000 ciervos viven en las 3.000 hectáreas de dunas que bordean la costa holandesa a la altura de Amsterdam, causando daños ecológicas incluso en zonas urbanas.

Por la oposición de la opinión pública a la caza, los animales han sido agrupados en una cerca de 17 kilómetros de perímetro, pero numerosos ciervos han muerto por falta de alimentación.

El pleno del Ayuntamiento de Amsterdam se pronunciará sobre el caso esta semana para encontrar una solución. Podría mostrarse favorable a elegir un medio menos doloroso para erradicarlos: sacrificarlos por medio de bala.