"José Manuel Barroso, el presidente de la Comisión Europea, ¿ha sido el instrumento, consciente o no, de la industria del tabaco cuando prescindió clamorosamente de su comisario de Salud, el 16 de octubre, acusándole de corrupción?"se pregunta Libération, cuando el dosier contra John Dalli *"parece cada vez más frágil".

El corresponsal del diario en Bruselas se ha hecho con una grabación en la que "Swedish Match, une compañía sueca de snus que está en el origen del asunto, reconocía que la Olaf, la oficina antifraude de la Comisión, le había pedido que mantuviera una versión de los hechos totalmente falsa".

El diario recuerda que las dudas se refieren a una reunión que tuvo lugar el 10 de febrero de 2012, y que constituye la clave de bóveda del asunto:

Según Swedish Match, este [día] se alcanzó un acuerdo entre Silvio Zammit, un amigo de Dalli, y una abogada maltesa, Gayle Kimberley : 10 millones de euros para que la compañía sueca se reúna con el comisario europeo y 50 millones suplementarios para autorizar el snus. La acusación se basa en esta reunión y en el encuentro entre Dalli y Kimberley en Malta un mes, durante la que esta le entregó 3 páginas sobre la no peligrosidad del snus. Sin embargo, aunque Dalli haya reconocido esta última reunión, sigue negando la del 10 de febrero.

*"Dicho de otra forma, la principal pieza del dosier de acusación se basa en una doble mentira: la de Kimberley y la de Olaf", explica Libération, citanto a José Bové, el vice-presidente de la comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, para el que "este asunto cada vez es más sospechoso".