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“El código de trabajo vira hacia la derecha”, constata Adevărul. El gobierno rumano, según explica el diario, prepara “a petición del Fondo Monetario Internacional” (FMI) un texto para ampliar la semana laboral de 40 a 60 horas y facilitar los procedimientos de despido. Estas medidas contradicen la directiva europea que limita el tiempo de trabajo a 48 horas a la semana. Rumania, al igual que Reino Unido, “podría recurrir a una derogación [opt-out], que permitiría a una persona trabajar 60 horas a la semana, aunque nunca durante más de seis meses”, afirma el periódico. Mientras los sindicatos amenazan con un “baño de sangre”, el país se encuentra atrapado entre “las exigencias del FMI y las amonestaciones de Europa” a tenor de esta ley.