"En la guerra de intereses, silenciada pero pesada, que se libra entre la Unión Europa y Rusia para controlar las rutas del gas de Asia Central hacia Europa, Moscú acaba de ganar un punto contra Bruselas", escribeLa Tribune. [Wintershall](http:// http://www.wintershall.com/index_2.php), una empresa alemana filial del gigante químico BASF, se prepara para unirse al proyecto del gasoducto South Stream. "Se trata de un nuevo golpe para Nabucco, el proyecto del gasoducto competidor, apoyado por la UE y con el que se podría transportar gas de Asia Central esquivando Rusia". Según el diario "la llegada de una empresa alemana acabaría por desacreditar este proyecto de más de 25.000 millones de dólares", más de 18.000 millones de euros. South Stream, iniciado por el ruso Gazprom, cuenta con el apoyo de la empresa italianaENI. Las dos empresas se comprometieron en la primavera de 2010 a ceder cada una un 10% a la empresa francesa [EDF](http:// http://france.edf.com/france-45634.html). Por su parte, Nabucco convence cada vez menos, prosigue el diario, ante la falta de reservas de gas suficientes para justificar su construcción. De hecho, Gazprom habría "acabado metódicamente con las reservas de gas de Asia Central multiplicando los contratos de compra a largo plazo en la región y reduciendo así los volúmenes que habrían podido transitar por Nabucco". "Al anunciar la construcción de este gasoducto incluso antes de haber asegurado las reservas de gas, Bruselas acabó con el proyecto", explica al diario Pierre Noël, especialista en cuestiones energéticas en la Universidad de Cambridge.

No obstante, South Stream aún tendrá que enfrentarse a algunos problemas. [Según Euobserver](http:// http://euobserver.com/9/31020), Koen Minne, jefe del grupo belga Enex, debería firmar en noviembre un contrato de gas natural comprimido (GNC) con Turkmenistán. Con este acuerdo, Enex y un consorcio de empresas europeas harían llegar entre 3.000 y 4.000 millones de metros cúbicos al año de gas turkmeno hacia la UE. El gas atravesaría en barco el mar Caspio hacia Azerbaiyán, para ser enviado posteriormente hasta la UE a través del gasoducto azerbaiyano-turco Baku-Tbilisi-Erzurum.