En el cuarto número de "Europa", el suplemento que elaboran en común, los diarios Gazeta Wyborcza, The Guardian, Le Monde, El País, La Stampa y Süddeutsche Zeitung se centran en la crisis de confianza de los europeos hacia la Unión que, como revelaba el último Eurobarómetro, ha llegado a niveles máximos. El diario parisino escribe que este euroescepticismo:

que adopta múltiples formas, como el populismo, el nacionalismo, la desconfianza, el resentimiento o la revuelta, se ha extendido por toda Europa. Hace tiempo era algo exclusivo de los británicos. Pero ahora se encuentra en el origen de la revuelta griega, del caos político italiano, de la decepción francesa, de la frustración de los alemanes, en los que se concentra la hostilidad en este momento.

Una percepción que comparte) Mario Calabresi, director de La Stampa, según el cual,

estamos parados, sin una idea fuerte que devuelva la esperanza y sobre todo, estamos más divididos que nunca. […] La crisis de la construcción europea y el repliegue en sí mismos de nuestra sociedad y de nuestro modelo social han hecho resurgir los egoísmos y los viejos rencores. La religión única de la austeridad no ha conquistado las mentes, sino que ha enfriado los corazones y ha alejado a los pueblos.

Según el análisis en El País de los investigadores Mark Leonard y José Ignacio Torreblanca, el motivo reside en gran parte en el hecho de que:

Con el pacto fiscal y las exigencias del BCE de que se lleven a cabo amplias reformas en cada país, los eurócratas han cruzado muchas líneas rojas de la soberanía nacional y han invadido campos que van mucho más allá de las normas de seguridad alimentaria para controlar las pensiones, los impuestos, los salarios, el mercado laboral y los funcionarios de la Administración Pública. Es decir, ámbitos que constituyen el núcleo de los Estados de bienestar y las identidades nacionales. […] En esta nueva situación, pasan los Gobiernos pero las políticas son básicamente las mismas, y no hay forma de oponerse a ellas.

¿Esta tendencia acabará con la Unión? “Esperemos que, a medida que se recupere el crecimiento, el euroescepticismo se debilite y acabe por retroceder”, escriben Leonard y Torreblanca, que no obstante concluyen lo siguiente:

El entusiasmo europeísta no volverá si la UE no cambia drásticamente su forma de relacionarse con los Estados miembros y sus ciudadanos.

Ese "choque de democracias", esa oposición Norte-Sur, encarna la realidad de la Europa a dos velocidades que se mencionaba en el pasado sobre defensa, política exterior o Schengen, como destaca la directora adjunta del diario español, Berna González-Harbour. Hoy

es un hecho trágico que ni siquiera adopta la forma más pacífica de dos paralelas que, aunque jamás se encuentren, tampoco colisionan. Los rumbos son divergentes y ambos avanzan, en el mejor de los casos, hacia el desencuentro.

Mientras, los seis diarios formulan algunas propuestas para que la UE salga del callejón de salida, resumidas por el diario The Guardian. Van desde la supresión de las dos sedes del Parlamento Europeo hasta la creación de un ejército europeo, pasando por una aplicación (“Eur-app”) para tablets y smartphones y “una idea sólida, que aporte a los europeos símbolos y objetivos que provoquen sentimientos, apego y solidaridad”.