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El mercado inmobiliario italiano obtuvo su peor registro en 28 años en 2013, con 150.000 transacciones menos que en 2011.

La paradoja, indica Corriere della Sera, es que “ aunque las casas ahora valen menos, comprarlas cuesta más", pues los bancos afectados por la crisis facilitan menos créditos a los potenciales compradores.

Los italianos están por encima de la media de la UE en la propiedad de primera vivienda.

El creciente desempleo condiciona que la crisis inmobiliaria no tenga un pronto término. El 14 de mayo, un hombre se prendió fuego para protestar de que su casa iba a ser subastada por su imposibilidad para hacer frente a una deuda de 10.000 euros.