Seis años después del comienzo del proceso de Kimberley, una iniciativa internacional destinada a limitar la financiación de las guerras en África mediante el tráfico de diamantes, el diario británico The Independent hace sonar las señales de alarma. Citando a Ian Smillie, el canadiense afectado por el proceso, el diario londinense informa de que los mecanismos de control de Kimberley "ya no funcionan" y de que el tráfico de diamantes "está floreciendo en Costa de Marfil, Guinea, Venezuela y Líbano". Zimbabwe es el país que más preocupa, pues "cientos de trabajadores de las minas de diamantes fueron masacrados por el ejército cuando el gobierno militarizó una área minera de gran importancia a últimos del pasado año". Aunque algunos expertos estiman que los diamantes "sangrientos" suponen "una fracción del uno por ciento del comercio internacional de diamantes, comparado con las estimaciones de hasta un 15% de la década de los 90", existen temores de que el inminente "colapso" del gobierno y de la "red de seguridad de la industria" pongan en peligro este importante avance.