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Francia va a comprar dos Reaper, dos drones de vigilancia estadounidenses que se emplearán antes de que termine el año en la guerra en Malí, anuncia Libération.

El diario, que recuerda que Francia prevé dotarse de 12 drones de observación en los próximos años, explica que:

Más allá de la adquisición de dos Reaper, hay que comprar a medio plazo otros vectores. [...]Francia desea ante todo, que para 2035, salga de sus cadenas de montaje el drone del futuro, una especie de Rafale armado y sin piloto. “Junto con los británicos, cada Estado ha invertido 20 millones de euros para iniciar este programa”, subraya el Ministerio de Defensa. Sin duda, una de las últimas ocasiones para no quedarse a la zaga del aliado estadounidense.

Libération indica que el ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drien, también ha evocado una "eventual cooperación europea” y desea “meter a los británicos y alemanes, que ‘tienen las mismos necesidades’, en ese mismo círculo”. Pero “por el momento, el proceso parece que no funciona”, tras el anuncio de su homólogo alemán.

El ministro de Defensa, Thomas de Maizière, acaba de anular la compra de 4 drones más del tipo Euro Hawk, construido por EADS y el grupo estadounidense Northrop Grumman. Este anuncio se produjo tras las revelaciones del Frankfurter Allgemeine Zeitung, según las cuales “el ministro de Defensa siguió con su programa para dotarse de Euro Hawk, cuyos costes se elevan a varios miles de millones de euros, pero sabía desde hace años que no obtendría la autorización para utilizarlo en el espacio aéreo alemán y europeo” porque tiene deficiencias en materia de prevención de colisiones.

“La verdad es inoportuna y no incumbe únicamente al actual ministro de Defensa”, considera el FAZ. Pero también:

sus predecesores Guttenberg (CSU), Jung (CDU) y Struck (SPD). Todos evitaron plantearse la pregunta decisiva: ¿cómo podría autorizarse un drone en el espacio aéreo civil si no dispone de un control de colisión que no se averíe?