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“El fraude fiscal: ¿quién ha escondido los miles de millones?”, plantea en portada Libération, cuando los líderes europeos se reúnen el 22 de mayo en Bruselas para debatir la lucha contra la evasión y la armonización fiscal.

Tocados de pleno por la crisis, los Veintisiete quieren “recuperar las colosales sumas”, difíciles de cuantificar, que evaden impuestos a través del fraude y la optimización fiscal, recoge el diario francés.

Aunque Libération admite, en su editorial, que “quienes quieren esquivar [el impuesto] tienen que ser perseguidos sin descanso”, señala con el dedo la falta de coordinación de los Veintisiete, que perjudica la eficacia de la lucha contra la evasión fiscal:

la determinación de cada Gobierno no basta. Los fraudes, sean organizados por particulares o por grupos empresariales, son la consecuencia de la falta de cooperación internacional: una fiscalidad globalizada tiene que oponerse a una economía globalizada. Aunque estamos muy lejos de alcanzarla, se trata de una apuesta esencial para todos los países occidentales, pues continúan haciendo que sus contribuyentes honestos asuman el peso más importante de las deudas.

Antes hostiles a cualquier cambio que pudiese producirse, Austria y Luxemburgo jugarán ahora un papel clave en la lucha contra la evasión fiscal, recuerda el Standard desde Viena, porque:

durante años los dos países han frenado las reformas relativas a la fiscalización de los ingresos por intereses, para finalmente ceder hace poco tiempo. Ahora la UE desea aprovechar este momento favorable para luchar también contra los fraudes vinculados a los impuestos sobre el volumen de negocio y la fiscalización de las empresas. El endurecimiento prevé que se declaren al fisco no solo los intereses sobre el ahorro, sino también los de los seguros de vida y los fondos de inversión.