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"Otro clavo en el féretro del secreto fiscal", titula Financial Times al día siguiente de la propuesta por el Consejo Federal (Gobierno helvético) de una nueva ley que permitirá a los bancos cooperar con las autoridades norteamericanas para seguir la pista de los evasores fiscales. Le ley pretende poner fin a una larga batalla entre las autoridades fiscales norteamericanas y Berna, que ya ha visto el cierre de Wegelin, el banco suizo más antiguo, después de que reconociera haber ayudado a estadounidenses a defraudar al fisco.

Las leyes suizas actuales prohíben a los bancos la divulgación de datos sobre sus clientes. La nueva ley prevé la apertura de una ventana de un año durante el cual los bancos serán autorizados a facilitar documentos internos a los investigadores. Ello evitaría tener que iniciar procedimientos a título individual, pero los bancos seguirían siendo susceptibles de pagar multas millonarias por ayudar a la evasión fiscal. Para FT

Tenga el alcance que tenga, esta ley es una buena ley. Permite aclarar las dudas que pesan sobre la reputación y la legislación de los bancos suizos en el mercado norteamericano, y ofrece a los Estados Unidos el castigo adecuado para los que sean reconocidos culpables por haber ayudado a los norteamericanos a mentir sobre sus impuestos.

Sin embargo, el diario económico indica que:

la ley solamente suspenderá las reglas de confidencialidad durante un año. Pero a este viejo mundo silencioso en el que no se hacen preguntas le será difícil sobrevivir a ella.

Pero la "Lex USA·, como se ha bautizado en Suiza, ·se enfrenta a una fuerte resistencia", informa el Neue Züricher Zeitung en portada, temiendo que "este trato con los Estados Unidos acabe en fracaso":

De momento, no hay una mayoría en el Parlamento para apoyar la acción del Consejo Federal. Los tres principales grupos parlamentarios se niegan a apoyar la "Lex USA".

En Ginebra, Le Temps lamenta, por su parte, que

tanto la opacidad que rodea al acuerdo de paz como la confusión sobre las consecuencias de libre arbitrio de las instituciones bancarias para entrar o no en el programa norteamericano de resolución en el pasado, contribuyen en poco a la seguridad jurídica y económica que se espera de todas las partes.