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Según un estudio del instituto de sondeos Forsa, publicado apenas a solo 100 días de las elecciones legislativas del 22 de septiembre, "cada vez hay más alemanes que ya no votan, aunque se interesen en la política [...] lo que pone en peligro a la democracia", se inquieta el diario.

La abstención, que aumenta desde hace décadas, pasando de un 10-15% en el período 1950-1980, al 20-23% entre 1990 y 2005, para saltar al 28,2% en las últimas elecciones legislativas de 2009, es "la expresión de un sentimiento de impotencia y de alienación" con respecto a los políticos, estima Handelsblatt, para el que beneficia principalmente a los cristiano-demócratas de Angela Merkel.

Así, explica el diario, la canciller pudo imponerse en las elecciones de 2009 con únicamente el 23,6% de los sufragios, gracias al 28,2% de abstenciones, que tampoco optaron por su adversario socialdemócrata de la época, Frank-Walter Steinmeier.