El 20 y el 21 de junio, el eurogrupo se ha reunido en Luxemburgo para sentar las bases de la unión bancaria, en la que se insiste desde el pasado verano para prevenir una nueva crisis de la deuda. El día 20 sus miembros se pusieron de acuerdo sobre el principio de utilización de los fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para recapitalizar los bancos que tienen problemas de liquidez, recoge De Volkskrant.

El MEDE ofrecerá un total de 60.000 millones de euros que podrán invertirse en acciones de los bancos a partir de 2014. Para el diario holandés

una financiación directa a través del MEDE puede poner fin a la situación en la que los Gobiernos nacionales se ven forzados a ayudar a sus bancos y pueden, ellos mismos, tener problemas por ello.

Pero, en contra del proyecto inicial que pretendía romper totalmente el círculo vicioso entre deuda privada y deuda pública, el que ha aprobado el eurogrupo prevé que los Estados donde estén afincados los bancos en dificultad se impliquen en su rescate.

Algunos puntos siguen sin estar del todo claro, señala por su parte el NRC Handelsblad, pues los países de la zona euro siguen estando muy divididos en relación al funcionamiento de una unión bancaria.

¿Quién pagará si un banco tiene que ser saneado o cerrar? En ese caso se distinguen grosso modo dos bandos: por una parte, el de los Países Bajos, que consideran que los contribuyentes ya han pagado lo suficientes por la crisis y que ahora le toca pagar al sector financiero. Es el principio del "bail-in" que se aplicó en Chipre, en los Países Bajos y en España. Países como Francia se muestran desconfiados ante un "bail-in" y prefieren que se analice de manera flexible y caso por caso.

En Barcelona, El Periódico considera que el Eurogrupo opta por un "rescate directo descafeinado" de los bancos en crisis: se decidirá una eventual aplicación retroactiva del acuerdo "caso por caso" y por unanimidad precisa el diario, que añade que el pacto dejó

reducida al mínimo la solidaridad entre los países de la eurozona. El diseño final queda muy lejos del ambicioso plan inicial, cuando se acordó esa medida en la cumbre de junio del 2012 como uno de los ejes de la unión bancaria de la eurozona.