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Eleftherotypia evoca "West Side Story", la comedia musical de Leonard Bernstein para anunciar la firma, el 26 de junio en Atenas, del contrato sobre la construcción del tramo europeo del gasoducto Transadriático (TAP), que unirá en 2010 el yacimiento de Shah Deniz, en Azerbaiyán, con la terminal de San Foca (sur de Italia), pasando por Grecia y Albania. Realizado por un consrocio que agrupa a la compañía noruega Statoil, la suiza Axpo y la alemana E.ON, en joint-venture con la británica BP, traerá hasta Europa 10.000 millones de metros cúbicos de gas, cubriendo de esta manera el 10% de las necesidades anuales en gas natural del continente.

Con ocasión del anuncio de la conclusión del contrato, el ministro de Economía griego, Yannis Stournaras, evocó la creación de 2700 empleos. Una buena noticia, indica Eleftherotypia, el día siguiente del fracaso de la privatización del grupo gasístico DEPA. El diario añade que el grupo chino Cosco, que controla una parte del puerto griego de El Pireo, participará también en el transporte de gas natural.

La atribución del contrato a TAP marca una derrota para Nabucco West, el consorcio concurrente apoyado por la UE y que pasa por Rumanía, Hungría, Bulgaria y Austria. En Viena, Die Presse recuerda que "este proyecto existe desde 2002 y debía hacer del grupo petrolero austriaco OMV un "actor global"". El diario indica que

este sueño no ha sido realizado. Las enormes cantidades de gas en Azerbaiyán serán transportadas a través de la red de la competencia. Y la OMV se queda con los gastos del proyecto [que se elevan a 50 millones de euros].