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La amnistía fiscal puesta en marcha en 2006 ha supuesto tal éxito que el fisco tiene problemas para gestionar todos los casos, indica De Standaard.

El 12 de julio, fecha limite en la que los “pecadores fiscales” podían regularizar sus impuestos, el fisco se vio “ahogado por casos de última hora”, explica el diario: 3.879 casos han sido comunicados a las autoridades fiscales, “casi tantos como en los dos años precedentes”. La medida podría suponer una ganancia para el Estado de 750 millones de euros.

En un editorial, De Standaard subraya que los belgas que repatrían su dinero del extranjero “no lo hacen de buena gana o por razones éticas”, sino para no exponerse a las nuevas restricciones que entraron en vigor el 15 de julio. Más aún puesto que el gran número de casos da la impresión de que “todavía hay un montón de euros en negro en las cuentas bancarias”, que el Estado podría “invertir en proyectos para estimular el crecimiento”.