“Israel se indigna con las nuevas medidas de apoyo financiero de la UE”, titula Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Según una medida que debe ser publicada en el boletín oficial de la UE el 19 de julio, los futuros acuerdos entre la UE e Israel contendrán una cláusula según la cual las ayudas recibidas de la Comisión Europea no podrán atribuirse a proyectos israelíes en Cisjordania, en Jerusalén-Este (la zona árabe de la ciudad) y en los Altos del Golán.

Esta directriz fue adoptada el 30 de junio por la Comisión, y prevé que las becas, las donaciones y otras ayudas financieras no puedan ser concedidas a las instituciones israelíes, de 2014 a 2020, cuya sede se encuentra en territorios ocupados, durante el período comprendido entre 2014 y 2020.

El Gobierno israelí ha calificado esta decisión de una “gran falta” que descalifica a la UE en su rol como mediadora en el proceso de paz. Pero el Jerusalem Post considera que Israel hace cas omiso de la cólera creciente hacia las colonias israelíes en los territorio disputados.

El continúo redoble de tambores de las declaraciones contra las colonias en Europa, ha convertido en sordo a Israel en cuanto a la tendencia contra las colonias que existe en numerosas capitales europeas. Este sentimiento no es necesariamente compartido por todos en Europa. Pero aquellos que lo muestran lo hacen de forma apasionada y su voz se escucha. Y es esta misma pasión la que conduce a los Gobiernos europeos – no menos sensibles a la opinión pública que los dirigentes israelíes – a tomar medidas de las cuales se habían abstenido en el pasado.