Un autobús cayó por un precipicio dejando 38 muertos cerca de Avellino, en el sur de Italia. El vehículo quedó fuera de control y se despeñó tras golpearse con el parachoques con una barrera de seguridad, según fuentes de la investigación en curso.

El Gobierno ha declarado el 30 de julio como día de luto oficial en memoria de las víctimas, que incluían a escolares y a sus familias, que regresaban de una excursión a Nápoles.

Las investigaciones para determinar las causas del incidente están en marcha, aunque La Stampa acusa a un “país sin [normas de] mantenimiento”, señalando que el autobús había estado en servicio desde 1995. El diario añade que resulta fundamental para entender lo ocurrido "determinar la responsabilidad exacta y hacer que este tipo de hechos no vuelvan a ocurrir."