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Dos semanas antes de la visita del vice primer ministro ruso, Dmitri Rogozine, a Moldavia, y en vísperas de la cumbre de Vilna del 26 de noviembre, en la que Chisinau debería firmar el acuerdo de asociación con la Unión Europea, las relaciones con la Unión generan más que nunca debate en la antigua república soviética de habla rumana.

El Gobierno actual, dominado por los liberales demócratas, pretende acercarse a la Unión, pero la oposición socialista y prorrusa es favorable al proyecto alternativo de la Unión euroasiática, creada por Moscú.

Después de las elecciones legislativas que se celebrarán a finales de 2014, “dudar entre los dos polos se convertirá en una política oficial”, escribe Dilema Veche.

El semanario apunta igualmente que, si la mayoría del electorado es proeuropeo, rechazará la idea de unión con Rumania, una salida que ciertos responsables políticos evocan con el objetivo de acelerar una posible adhesión a la UE.