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“Adiós al maestro de la comedia italiana”,titula La Stampa. Mario Monicelli, director de La gran guerra (La Grande Guerra, 1958) y Rufufú (I Soliti Ignoti, 1959), se ha suicidado arrojándose desde la quinta planta de un hospital en Roma. Tenía 95 años y padecía un cáncer terminal. “En sus últimos meses, se sumó a las protestas contra los recortes en el mundo de la cultura, alentó a los jóvenes a rebelarse por un futuro mejor y denunció que en el cine actual no se podía hablar de la realidad italiana, pero ha sido incapaz de vislumbrar un futuro para sí mismo”, publica La Stampa. En un país donde la eutanasia sigue siendo tabú, su muerte ha sido la última proclama de libertad de una vida anárquica. “Quiso tomar sus propias decisiones hasta el final, como en sus películas”,comenta el crítico Paolo Mereghetti al Corriere Della Sera.