El primer ministro canadiense, Stephen Right, acertó al describir el nuevo pacto comercial anunciado con la Unión Europea, el 18 de octubre, como un “gran acuerdo”, escribe Financial Times en editorial.

El Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA, por sus siglas en inglés), que verá a “fabricantes automovilísticos europeos como Fiat y Volkswagen [...] asegurarse el acceso sin aranceles al mercado canadiense” mientras que “la industria cárnica de Alberta tendrá permiso para vender otras 65.000 toneladas de carne sin aranceles en Europa anualmente” también resulta importante por el precedente diplomático que crea, que podría tener impacto en las tambaleantes conversaciones entre los Estados Unidos y la UE. El diario prosigue:

La UE ha demostrado que se puede comprometer y abrir mercados protegidos históricamente, aunque de forma prudente y sin dañar sus propios valores y estándares. [...] Pero la UE no debería forjarse demasiadas expectativas: la economía de los Estados Unidos es mucho mayor que la de Canadá y el peso de Washington en la mesa de negociaciones de Bruselas será mucho más grande que el de Ottawa.

Por su parte, un editorial del diario canadiense The Globe and Mail, añade que

Los potenciales beneficios para los exportadores canadienses son notables. El CETA es el primer gran acuerdo comercial que Canadá ha negociado desde el NAFTA, hace 20 años.