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"La Iglesia ortodoxa rumana se ha convertido en uno de los principales actores de las protestas contra la investigación y la explotación de gas de esquisto", mantiene Adevarul.

Incluso aunque no haya hecho pública ninguna posición oficial, el diario afirma que "una verdadera estructura de resistencia actúa entre bastidores, guiada por clérigos que incitan a la gente". ¿Por qué " reaccionan así en Pungesti y no en la región de Dobrudja, donde las prospecciones están más avanzadas?", se pregunta el diario. "No se trata de que los habitantes de esta zona sean más lúcidos, sino de la reivindicación de la tierra afectada por un monasterio."

Ante la falta de movilización de la Iglesia contra el proyecto minero de Rosia Montana, Adevarul concluye que "el gas de esquisto debe ser más demoníaco que el cianuro".