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El Reino Unido debería impulsar la fractura hidráulica, el polémico método de extracción de gas de esquisto en capas profundas del suelo. Así lo anunció, el 10 de diciembre, el presidente del grupo asesor del Gobierno británico para el cambio climático, Lord Deben, rechazando las críticas provenientes de grupos verdes que alegan que la tecnología empleada puede dañar el medio ambiente.

Deben, que fue ministro de Medio Ambiente en el Gobierno del ex primer ministro John Major (1990-97) manifestó a The Times que el fracking, como también es calificado este procedimiento, permitiría al Reino Unido la explotación de sus reservas de gas de esquisto y la reducción de la dependencia de energía externa, añadiendo que

no es cierto que el fracking destruya el medio ambiente y de que el mundo se vaya a acabar por emplearlo. Aunque así lo digan los ecologistas más acérrimos.