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“Se exige una investigación de la conducta del agente de policía encubierto”, recoge en sus titulares el diario The Guardian, tras las revelaciones del 10 de enero de que el agente Mark Kennedy, un policía londinense, vivió infiltrado en el corazón del movimiento activista medioambiental. De 2003 a 2010, Kennedy “utilizó un pasaporte falso para viajar a 22 países diferentes mientras se hacía pasar por activista y se ganó la confianza de los demás activistas para recopilar información de inteligencia que transmitía a sus superiores”. Sin embargo, el agente, “en su deseo de salvarse”, ha dejado la policía y, revelando su identidad real, ha ayudado a liberar a seis activistas que se enfrentaban a juicios por conspiración para invadir una central térmica cerca de Nottingham. Por otro lado, Scotland Yard está recibiendo presiones para explicar “si autorizó al agente encubierto a tener relaciones sexuales con activistas medioambientales, después de que una mujer declarara que se sintió violada”, informa el diario.