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Menos de un año después del fracaso del anterior Gobierno por la renovación fallida de la misión militar neerlandesa en Afganistán, Países Bajos se prepara para regresar. "Ha comenzado a elaborarse un acuerdo", titula sobre este asunto Trouw, al día siguiente de que el primer ministro liberal Mark Rutte aceptara las condiciones impuestas por los partidos de la "pequeña oposición de izquierda" (los Verdes, los liberales de izquierda y los cristiano-sociales) para votar el envío de unanueva misión. El gobierno no cuenta con la mayoría en este proyecto, ya que ha sido puesto en duda por sus aliados populistas. La oposición exige que la misión (integrada por 545 personas durante tres años) no tenga carácter militar y que además de formar a los policías y a los soldados afganos, se dé "una importancia destacada a la alfabetización, los derechos humanos y el conocimiento del derecho", explica el diario. Aún queda por superar el escollo de la financiación de la misión: el gobierno propone que se obtenga del presupuesto de ayuda humanitaria, mientras que la oposición propone que proceda del presupuesto destinado a defensa.