“La verdadera respuesta a la crisis ucraniana, es la solidaridad contra Vladimir Putin”, afirma el director de Gazeta Wyborcza, Adam Michnik, en una tribuna publicada simultáneamente en varios diarios europeos, como Le Monde, The Guardian, El País, Gazeta Wyborcza, La Stampa, Süddeutsche Zeitung y Delfi. En el momento en el que la Unión adopta sanciones contra Moscú, el antiguo disidente polaco pone a la UE frente a sus demonios y pide una reacción inmediata de los europeos:

la hipocresía, la estupidez y el silencio de la élite intelectual, de los artistas, de los científicos y de los medios de comunicación frente al avance de los regímenes totalitarios nazi y estalinista quedarán para siempre en nuestras memorias, como uno de los recuerdos tristes del siglo XX. […] Hoy, Europa guarda silencio ante la agresiva política imperialistas de Vladimir Putin. Occidente tolera en silencio su política agresiva, que viola explícitamente la soberanía de otros Estados: la de Moldavia, la de Letonia, la de Georgia, y sobre todo, la de Ucrania.

En Rumanía, el redactor jefe de Dilema Veche, Mircea Vasilescu, toma posición también, y explica que el presidente francés “François Hollande ha motivado su decisión de entregar un navío militar por el hecho de que si no lo hacía tendría que devolver a Rusia 1.100 millones de euros. ¿Es ese el precio de la renuncia a los principios y los valores?.

Ante las dudas de los europeos, Michnik contempla una única solución:

nosotros, intelectuales, periodistas, científicos, tenemos el deber de permanecer vigilantes y alertar a la opinión pública. Debemos ser las ocas del Capitolio de nuestro tiempo. No debemos sucumbir a las viejas ilusiones, debemos renunciar a nuestro conformismo confortable. Nuestro deber es hablar ahora con claridad y con energía.

Y comenzando, quizá, con no “identificar a Putin con la nación rusa”, siguiendo por considerar “el conflicto actualmente en curso con Ucrania, que ha comenzado con la anexión de Crimea, y las provocaciones permanentes en el este del país”, como “vergonzosas, trágicas y peligrosas”. Y finalizando por admitir “que Vladimir Putin no es un político a la europea. Practica el aventurerismo permanente. [Y] ya ha abierto la caja de Pandora”.