Para Le Monde, Mario Draghi es “el hombre útil de Europa”. El diario francés escribe en su editorial : “el hombre que preside el Banco Central Europeo (BCE) tiene la actitud de los ‘grandes’ cuando hay tempestad: envía a paseo la ortodoxia”.

Draghi viene golpeando el dogma desde septiembre de 2012, cuando anunció una compra masiva de deuda pública

y después practicando una política “destineda a facilitar la distribución de crédito”, recuerda el diario. Pero eso no es todo. En agosto, durante la conferencia de bancos centrales en Jackson Hole, hizo llamamiento a los gobiernos para aplicar con ‘flexibilidad’ las reglas presupuestarias, estimando que solamente con la acción del BCE no es suficiente.

Según el diario parisino, es importante

que tal discurso [sobre la necesidad de una política coyuntural de urgencia] sea manifestado por un hombre como el presidente del Banco Central Europeo.

En Ginebra, Le Temps estima por su parte que “la presión aumenta sobre Mario Draghi” frente a la amenaza de recesión. ¿Anunciará, en la conferencia mensual del BCE el 4 de septiembre, el lanzamiento de un plan de flexibilización cuantitativa (quantitative easing) lo que significa, para un banco central, comprar activos en cantidades astronómicas? se pregunta el diario. Pase lo que pase, estima el diario suizo, “por sí solo, el BCE no podrá salvar a Europa” :

Si la BCE todavía puede dar un impulso, solamente servirá, como en los pasados años, para hacer de bomberos a corto plazo. Mario Draghi ya lo ha señalado, la pelota está en el tejado de los gobiernos. Alemán, sobre todo, cuyas finanzas públicas figuran entre las más sanas, y que podría lanzar un plan de crecimiento que beneficiaría a toda la zona euro. Los otros gobiernos también tienen su parte de trabajo para poner en marcha, o continuando, las reformas estructurales.