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Más de 100.000 refugiados sirios, en su mayoría kurdos, cruzaron la frontera turca durante el pasado fin de semana, huyendo del avance del Estado Islámico (ISIS) en el noreste de Siria. Las autoridades turcas abrieron las fronteras el pasado viernes, pero las cerraron el domingo, en razón de los disturbios producidos entre los refugiados y los agentes de seguridad turcos. Según la agencia de los refugiados de la ONU (UNHCR), hay 1,3 millones de refugiados sirios en Turquía.

“La lucha en el norte de Siria representa un dilema para el presidente Obama”, escribe De Volkskrant. “Los kurdos sirios [...] son un aliado interesante, pero también están conectados con el PKK, considerada como una organización terrorista por Turquía, la UE y los Estados Unidos.”