El 2 de noviembre, más de 18 millones de rumanos se dan cita en las urnas para elegir al sucesor de Traian Basescu en la presidencia de la República, después de dos mandatos cumplidos.

La campaña ha estado marcada por varias investigaciones sobre casos de corrupción política, de los que la mayoría conciernen al Partido Social-demócrata del primer ministro y candidato a la presidencia Victor Ponta.

Pero lo que está en juego va mas allá del inquilino del palacio Cotroceni, indica el diario Romania Libera, según el cual el voto determinará la orientación futura del país, porque Ponta y su principal adversario, el liberal Klaus Iohannis, tienen visiones muy diferentes: si Ponta “mira hacia China, Iohannis es partidario de los Estados Unidos”.

Los últimos sondeos

atribuyen a Ponta un 40% de la intención de voto y a Iohannis el 29%. Ninguno de los demás candidatos superará el 10%. Si nadie obtiene la mayoría absoluta, la segunda vuelta se celebrará el 16 de noviembre.