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Las autoridades británicas han admitido que las pruebas de su uso de la tortura fueron borradas del controvertido informe de Estados Unidos publicado esta semana sobre la CIA, informa The Guardian.

El diario cita a un portavoz del Gobierno británico que afirma que los responsables británicos de inteligencia se reunieron con sus homólogos estadounidenses para asegurar que "toda redacción [...] debía atenerse a razones de seguridad nacional en la forma en que podríamos haber hecho con cualquier otro informe". Para The Guardian

este reconocimiento alimentará las sospechas de que el informe – fuertemente crítico con la CIA – fue manipulado para ocultar la forma en que estrechos aliados de los EE.UU. se implicaron en el programa de secuestro y tortura global que se desarrolló después de la los ataques de Al Qaeda [del 11 de septiembre de 2001].