Podría haber nombrado a su hijo más joven Ernesto y tener colgado en la pared de su oficina un póster del Che Guevara, pero Alexis Tsipras no está dispuesto a soplar sobre los fuegos de la revolución, argumenta el semanario Newsweek Polska. Él no es un "idealista radical pero sí un formidable amante de los juegos de estrategia políticos", añade el semanario, haciendo hincapié en que el nuevo líder griego llena hábilmente el vacío político creado por el colapso del duradero sistema bipartidista en Grecia. Como explica el historiador griego y sociólogo Iannis Carras –

Su principal activo es el hecho de que muchos griegos lo ven como un político que se ha alzado con decisión para defender a su país. Ésta, y no otra, es la razón por la que Tsipras continuará utilizando la retórica patriótica y nacionalista, actualmente compartida por los partidos griegos de derecha e izquierda.

Tsipras no va a ser capaz de cumplir "la mayor parte de las promesas hechas a los griegos durante su campaña electoral". Y a pesar de tenerlo todo en su contra, no le ha temblado la mano al paralizar algunas de las reformas de su predecesor, como por ejemplo las privatizaciones del puerto de El Pireo y de la empresa energética griega (DEI), el aumento del salario mínimo y la reincorporación al trabajo de la mayor parte de los trabajadores del sector público que habían sido despedidos. Los expertos calculan el coste de estas promesas en diez mil millones de dólares, un dinero que, simplemente, Grecia no tiene.

Ante este escenario, aduce Gazeta Wyborcza , el nuevo ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, ha propuesto un plan de recuperación económica basado cuatro puntos, crucial para la supervivencia del nuevo Gobierno. Este programa aboga por la calificación del tipo de interés de la deuda pública en relación al crecimiento del PIB griego, por la continuación de las reformas, a ser posible "con láser, no con cuchillo de carnicero", por la promoción de un plan de crecimiento económico liderado por el Banco Europeo de Inversiones en Grecia y en toda Europa y, finalmente, por la creación de un nuevo programa de asistencia social en la zona euro.

Muchos de los elementos clave de este plan dependen del consentimiento de los socios de la UE y de Bruselas, por lo que Tsipras y Varufakis se encuentran viajando por todo el continente en busca de apoyo y de posibles aliados a su causa. Cuando se les preguntó qué ocurriría si los líderes de la UE y la Comisión rechazasen sus propuestas, Varufakis admitió que en ese caso "la muerte sería mejor".

Así pues, no es de extrañar que Tsipras haya rebajado el tono de su retórica revolucionaria antes del encuentro final con la canciller alemana. Pero Newsweek Polska destaca que ahora Angela Merkel parece menos dispuesta a ceder en relación a 2012, cuando se temía que el colapso de Grecia daría lugar a la ruptura de la zona euro –

En la actualidad la canciller alemana está más inclinada a aceptar la teoría del eslabón más débil – es decir, deshacerse de la carga del miembro más débil ayudaría a la zona euro. Las negociaciones entre Atenas y Berlín serán extremadamente difíciles. Uno de los periodistas alemanes lo ha resumido de esta manera: "Merkel remató a todos sus enemigos políticos internos y externos, empezando por Helmut Kohl. Tendrá a Tsipras como desayuno".