“Atenas amenaza con dejar entrar a los inmigrantes ilegales”, afirma el periódico De Volkskrant, según el cual el Gobierno de izquierdas del primer ministro Alexis Tsipras ha empezado a modificar la política migratoria de Grecia. Uno de los cambios sería la creación de una simbólica abertura en la valla de 4 metros entre Grecia y Turquía, construida en 2012 con dinero de la UE y pensada para mantener alejados a los inmigrantes. Atenas, además, quiere cerrar los centros de detención: El Gobierno ha dado ya los primeros pasos, escribe el diario Trouw. Cada día, cerca de 30 demandante de asilo, principalmente refugiados de Asia y Medio Oriente, son liberados de los centros de retención.

Las organizaciones de defensa de los derechos humanos están satisfechas con esta “política más humanitaria” del Gobierno y de la ministra adjunta encargada de Inmigración, Tasia Christodoulopoulou, una antigua militante por los derechos humanos. Sin embargo, Europa está muy inquieta, añade el periódico, pues “la mayoría de los refugiados no quieren quedarse en una Grecia empobrecida, donde es difícil rehacer su vida. En cuanto se presente una oportunidad viajarán a los países más ricos de la UE”, escribe Trouw.

Según De Volkskrant, el Gobierno griego está usando la cuestión de la inmigración para presionar a Bruselas: Atenas quiere más ayuda de Europa para recibir y distribuir a los inmigrantes por todo el continente. “Puesto que los europeos no se muestran comprensivos, nosotros podemos violar los acuerdos Schengen y dar papeles a 300.000 inmigrantes, quienes podrían desplazarse por toda Europa”, ha advertido el ministro adjunto de Orden Público y Protección de los Ciudadanos, Yiannis Panousis, en una entrevista.

Este asunto será discutido por el Consejo de Ministros de Justicia e Interior este jueves en Bruselas.