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"La entrada ilegal en la fortaleza europea tiene un coste financiero y humano cada vez más grande. Como rechazar a los candidatos a la inmigración, que se juegan su vida en este viaje", escribe Libération. El diario francés se ha asociado con el colectivo The Migrants' Files (TMF), que ha investigado el dinero gastado desde el año 2000 por la Unión Europea para combatir la inmigración y a los inmigrantes ilegales que llegan a Europa.

Según The Migrants' Files, los inmigrantes han gastado no menos de 16.000 millones de euros durante el período, mientras que "los Estados financian nuevas tecnologías para detectar a los inmigrantes, invierten en la construcción de muros cada vez más altos y multiplican las costosas expulsiones": al final, Los Veintiocho han gastado más de 13.000 millones de euros, de los cuales 11.300 solamente para las expulsiones.

Es en este contexto que Hungría decidió el 17 de junio cerrar su frontera con Serbia, un punto de pasaje habitual entre los inmigrantes que transitan por la antigua Yugoslavia, y construir una cerca de cuatro metros de altura a lo largo de 175 kilómetros, al que el diario Népszabadság atribuye un coste estimado de 22 mil millones de forint, o alrededor de 70 millones de euros. El anuncio causó indignación en el Gobierno serbio; El primer ministro Aleksandar Vucic declaró que "Serbia no se va a callar. No vamos a vivir en Auschwitz".