En los últimos años la UE ha sido golpeada por una crisis tras otra. Pero ninguna amenaza tanto el futuro de la Unión como las respuestas de sus Estados miembros a los refugiados que llegan al continente, afirma la activista húngaro-estadounidense de derechos humanos Kati Marton en el Financial Times. Con la notable excepción de Alemania, los países europeos han reaccionado en el mejor de los casos con la indiferencia y, en el peor, con la hostilidad, a la difícil situación de los refugiados que huyen de países asolados por la guerra y los regímenes opresivos. Marton, ella misma una refugiada de la Hungría comunista, condena [las acciones de su país de origen] (4978201) en particular, que, bajo el régimen xenófobo de Viktor Orbán, ha abandonado los principios fundamentales de la UE:

Los miembros de la unión – que tanto se hacen oír en el tema de las finanzas – parecen prodigarse mucho menos en los valores fundamentales: los derechos humanos y el derecho de los refugiados a un trato digno. [...] No se suponía que iba ser así. Se suponía que los miembros de la UE compartían valores fundamentales democráticos y humanitarios y, también, valores liberales.

La experiencia de los refugiados actuales en la frontera de Europa contrasta fuertemente con la suya. En 1956, la familia de Marton fue recibida con los brazos abiertos por funcionarios y voluntarios. Ahora, los recién llegados son recibidos con alambradas. Y, sin embargo, como explica Marton, hay poco que diferencie a los que actualmente buscan refugio de la experiencia de su propia familia hace cincuenta años:

Mi familia se parecía mucho a las familias que recientemente vi acampadas en la estación de tren de Keleti. Había cuatro de nosotros: dos adultos, mi madre embarazada, dos niños pequeños, cuatro maletas y nada más excepto sueños de otra vida.

Marton pide a la UE que tome medidas más fuertes contra la reacción xenófoba en Europa. Orbán ha provocado críticas declarando que Hungría es una nación cristiana y desafiando los valores de la UE. Y con un plan de redistribución de los refugiados de la UE que carece de cualquier valor jurídico, se requieren medidas más serias. "Qué", Marton se pregunta, "haría falta para que un Estado miembro perdiera sus derechos de voto – ¿la "opción nuclear" aún no utilizada?. Mientras tanto, los liberales de Europa seguirán cediendo terreno a los demagogos, poniendo en peligro el propio proyecto europeo.