"Si la Unión Europea sigue apoyando las manifestaciones, Libia dejará de cooperar con ella en materia de inmigración ilegal": este es el contenido del mensaje,resumido por La Repubblica, que Trípoli ha enviado a la presidencia húngara de la UE el 20 de febrero. Según explica el diario italiano, existen motivos para preocuparse, ya que "si cede la barrera libia, con las decenas de miles de africanos que trabajan como esclavos o que están retenidos en los centros de detención de Libia, se producirá un éxodo bíblico"."Desde hace semanas, los traficantes de seres humanos, con la garantía de las autoridades locales, preparan el embarque de miles de desesperados", añade el diario romano. Franco Frattini, ministro italiano de Exteriores, "espera manifiestamente que Gadafi retome el control de la situación", escribe La Stampa. Según el ministro, las revueltas en Libia, "no están motivadas por la necesidad de libertad, como en Túnez y en Egipto, sino por la voluntad de fundar un Estado islamista y fundamentalista" y por lo tanto no deberían ser alentadas.

"La Unión Europea ha optado por enfrentarse al régimen del coronel Gadafi", constata por su parte Le Temps. "Los ministros de Exteriores de los Veintisiete, que se desplazaron a Bruselas el domingo por la tarde [20 de febrero] para celebrar una cena dedicada en gran parte a la crisis libia, pidieron al régimen libio que respondiera a las aspiraciones 'legítimas' del pueblo y que dejara de reprimir con sangre las manifestaciones". Con respecto a Libia, la UE se encuentra "en una posición extremadamente delicada", prosigue el diario de Ginebra. "Desde hace años, las acciones excesivas del coronel Gadafiponen a prueba los nervios de los Veintisiete, como ocurrió con el asunto de los rehenes suizos en Trípoli. Pero el hecho de que este país sea importante para el abastecimiento energético de la Unión y que desempeñe una función clave en las redes de inmigración clandestina procedentes del África subsahariana, por sus 2.000 kilómetros de costas y sus 4.000 kilómetros de fronteras que comparte con seis vecinos africanos, hace que la situación sea una bomba a las puertas de Europa". El llamamiento realizado por Catherine Ashton en Trípoli el 20 de febrero para entablar "un diálogo abierto y significativo", no cuenta con el apoyo unánime de los países miembros. "El domingo por la noche, Italia y República Checa se negaron a condenar a Libia, con lo que se esperan debates muy intensos en el seno de los Veintisiete si la situación se agrava aún más", escribe Le Temps.