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En opinión de Libération, la remodelación ministerial que anunció Nicolas Sarkozy el domingo 27 es la prueba del "pánico a bordo" en la nave de Francia. De este modo, la ministra de Exteriores Michèle Alliot-Marie y el de Interior Brice Hortefeux han dejado el Gobierno, "arrastrados por la revuelta árabe". Les han sustituido, respectivamente, el ministro de Defensa Alain Juppé y Claude Guéant, mano derecha de Sarkozy en el Elíseo, tal y como escribe Libération. Desde hacía seis semanas, Michèle Alliot-Marie era objetivo de una campaña político-mediática por su gestión nefasta de la crisis tunecina, mientras que Hortefeux, condenado en primera instancia por realizar declaraciones racistas, se había convertido en una figura demasiado molesta. En una intervención transmitida por televisión, el presidente justificó la operación por la necesidad de redefinir la política extranjera de Francia ante la nueva situación que ha surgido en el Magreb y en Oriente Próximo y sus consecuencias. Pero, como señala el diario,"en vez de compartir la esperanza que han alimentado estas revueltas, ha recurrido de nuevo al miedo de los flujos migratorios. Como si la política exterior de Francia se hubiera adueñado de las consideraciones electorales", de cara a las elecciones presidenciales de 2012.