Angela Merkel no se amilana y sus socios europeos están cada vez más nerviosos. “Golpe al rescate de Kenny”,titula Irish Independent. En una rueda de prensa conjunta con el primer ministro portugués, José Sócrates, celebrada en Berlín el pasado 2 de marzo, la canciller de hierro insistió en que no era posible “reducir de manera artificial” las tasas de interés aplicadas a Irlanda sobre el rescate de 85 billones de euros de la UE y el FMI. El primer ministro entrante, Enda Kenny, había “puesto un gran énfasis en la renegociación del acuerdo durante la reciente campaña electoral irlandesa”, señala el diario dublinés, y añade que al 5,7%, las condiciones del acuerdo son “atroces”.

Con respeto a la rueda de prensa de Merkel y Sócrates, Público observa que “con una sola voz” ambos líderes “recitaron con sumo cuidado” un discurso diseñado para convencer a los mercados sobre la pésima salud financiera de Portugal. Rechazando de plano que Lisboa necesitase un rescate del FMI o ayuda del Fondo Europeo de Estabilidad financiera (FEEF), Merkel alabó al primer ministro portugués por sus “valientes acciones para reducir el déficit”, mientras hacía hincapié en que las reformas estructurales y los presupuestos de austeridad “deben ir más allá”. Según el diario lisboeta, Merkel expresó sus reservas acerca de la petición por parte de Portugal de un refuerzo del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera a cambio de someterse al pacto de competitividad de inspiración franco-alemana, debido a la “creciente hostilidad” de la opinión pública alemana para ayudar a las economías más débiles.

A medida que avanzan las conversaciones y los 17 ministros de Economía de la eurozona se preparan para reunirse en Bruselas el próximo 11 de marzo (con el fin de discutir el plan liderado por Sarkozy y Merkel para armonizar las políticas fiscales, laborales y de pensiones de Europa), los Estados que no pertenecen a la eurozona se sienten marginados, señala Adevărul. “Polonia está molesta porque no ha sido invitada a la mesa”, escribe el diario de Bucarest, y añade que Bulgaria, que ya ha preparado propuestas para enmendar su Constitución y así asegurar la estabilidad de las finanzas públicas, “siente que ha hecho sus deberes”. Mientras tanto, Rumanía, fuertemente golpeada por la crisis, teme que su futura contribución al FEEF, prevista en 2.500 millones de euros, sea excesiva. Esta cifra actualmente se calcula según el PIB y la población, pero Rumanía, que no pertenece a la eurozona, quiere que se calcule solo según el PIB, como ocurre con los miembros de la eurozona. Con cada vez más miembros, tanto pertenecientes como externos a la zona euro, molestos por la gestión unilateral de la crisis por parte de Merkel, mientras Bruselas parece actuar simplemente como espectador, el presidente Van Rompuy está visitando Europa Oriental y Central para “calmar los ánimos”, indica el diario de Bucarest.