"¿Nos encontramos ante un nuevo Trafalgar? La batalla del ‘continente del euro’ contra los mercados anglosajones se librará el 11 de marzo”, advierte Eric Le Boucher. El editorialista de Les Echos explica que el desenlace de la batalla “depende de la pareja franco-alemana, formada por Nicolas Sarkozy y Angela Merkel”. Los dos dirigentes quieren convencer a sus compañeros de la zona euro para que adopten su Pacto de Competitividad en el Consejo Europeo del 25 de marzo.

Junto con el pacto, “la canciller ha preparado una lista de demandas particularmente larga”, señala Süddeutsche Zeitung. Y “muchos presagian una alta probabilidad de que imponga unas cuantas de ellas, lo cual se debe en parte a que cuenta con el apoyo incondicional de Nicolas Sarkozy. El presidente francés quiere ser reelegido el año que viene. Al parecer, cree firmemente que convencerá a más electores si sigue el modelo económico alemán que si aplica el de los aletargados europeos del sur”.

“Por un lado, los franceses aceptan los principios germánicos de rigor presupuestario. Por otro, Alemania acepta la idea de un ‘gobierno económico’ que tenga en cuenta el resto de aspectos de la competitividad económica: una permuta poco clara más allá del Rin”, según resume Eric Le Boucher. “Por desgracia, Polonia, Austria y los Países Bajos han plantado cara frente a lo que perciben como una injerencia en su soberanía nacional y una imposición por parte de París y Berlín. Herman Van Rompuy ha edulcorado las propuestas de gobernanza. Las presiones sobre los Estados se convierten en recomendaciones. El acuerdo peligra mientras en Alemania los economistas se oponen a algo que para ellos equivale a dar un cheque en blanco a los Estados despilfarradores”.

“Merkel y Sarkozy han topado de frente con su responsabilidad”, añade el editorialista. “Les toca evitar una reedición de Trafalgar. El principio de Europa es que hay que respetar la soberanía de los pequeños Estados, pero sus Gobiernos deben darse cuenta de que dicha soberanía se encuentra más amenazada por una reactivación de la guerra financiera que por las medidas impuestas por París y Berlín”.

Sin embargo, el diario Süddeutsche Zeitung advierte de que "antes de dar nada, Merkel quiere saber por anticipado lo que obtendrá ella a cambio". Si no hay Pacto de Competitividad, tampoco habrá “sí” a un fondo de rescate duradero. Si los bancos no se someten a un nuevo test de resistencia, ella no optará por una reforma de los fondos existentes. Si no se conoce la situación en Grecia e Irlanda, Berlín no cederá ante las demandas de dichos países de que se reduzca el tipo de interés de los préstamos recibidos. El mensaje pragmático sería: ‘El que paga, manda’”.