Con el Pacto del Euro, adoptado el 11 de marzo en Bruselas, los 17 países que comparten la moneda única se comprometen a establecer una coordinación más estrecha de sus políticas económicas. Alemania había puesto su aprobación como condición a su apoyo financiero a los países con problemas y autoriza, según la prensa alemana, el papel destacado de Berlín en la supervivencia del euro.

[Para Berliner Zeitung,](http:// http://www.berlinonline.de/berliner-zeitung/archiv/.bin/dump.fcgi/2011/0314/meinung/0074/index.html) el "pacto alemán por el euro" constituye finalmente "el medio para reforzar la moneda única de la forma menos vinculante posible" para los socios de Alemania. Además, para Angela Merkel, estima Tageszeitung, el resultado de la cumbre es un fracaso, ya que la canciller no obtuvo ninguna contrapartida por la ampliación del mecanismo de rescate y la política de austeridad sigue siendo una simple auto-obligación de los Estados. El interés del pacto, prosigue el diario berlinés, "es sobre todo mostrarle al público alemán que Berlín puede poner condiciones a los Estados débiles antes de pagar por ellos".

Es por esto que, [según Handelsblatt](http:// http://www.handelsblatt.com/politik/international/eu-schwenkt-auf-deutsche-linie-ein/3947528.html), Angela Merkel se ha convertido no solo en "la tesorera, sino también en la encargada de la disciplina de la unión monetaria; un papel político delicado.” "Por un lado", escribe el diario de Düsseldorf, "tiene que justificar los esfuerzos por el euro ante un público alemán muy escéptico. […] Por otro, debe tener en cuenta que a los pueblos europeos no les gusta dejarse dominar por la gran Alemania. Este nuevo rol definirá la Alemania de muchos años venideros. Debe actuar como un modelo a seguir".

Una apuesta que no está ganadapara el Frankfurter Allgemeine Zeitung, que ve en "el nuevo mundo del euro" la transposición al nivel europeo del modelo federal alemán de compensación financiera entre los Länder. "Poco importa si se llama comunidad de responsabilidad o unión de transferencia. No funcionará en la zona euro", asegura "FAZ", según el cual "si el presupuesto del Estado alemán debe avalar a la zona euro por cientos de miles de millones, esto constituye, más allá de cualquier crítica económica, verdadera dinamita política. La lealtad hasta ahora intachable de los alemanes a Europa se enfrenta a una dura prueba".

Según "FAZ", uno se puede preguntar si "estas garantías importantes no son simplemente el precio que hay que pagar por las ventajas que Europa aporta a Alemania". Pero para entablar este debate haría falta además que las decisiones sobre el euro se tomasen teniendo en cuenta bases económicas sólidas. Pero, concluye el diario, "este no es el caso: Las diferencias de competitividad persisten, el Banco Central Europeo se erige sobre una montaña de bonos del Estado podridos, y este no es más que el principio de los problemas".