“Parlamentarios europeos atrapados en un escándalo de ‘leyes por dinero’”, tal fue el titular del Sunday Times en su edición del 20 de marzo. En unas revelaciones que “probablemente supondrán uno de los mayores escándalos en los 53 años de la historia del Parlamento”, el Times ha revelado que supuestamente tres MPE, incluido un ex primer ministro adjunto rumano, aceptaron pagos de periodistas que se hacían pasar por miembros de un lobby. En una investigación de ocho meses, los periodistas contactaron con más de 60 parlamentarios preguntándoles si estarían interesados en asumir funciones de “asesoría” cobrando. Catorce parlamentarios aceptaron la oferta y tres de ellos, (Adrian Severin, ex canciller rumano, Zoran Thaler, ex ministro de Asuntos Exteriores esloveno, y Ernst Strasser, ex ministro del Interior en Austria) aceptaron presentar enmiendas a la directiva sobre Sistemas de Garantía de Depósitos. Las enmiendas a esta directiva dirigida a proteger los depósitos de los clientes frente a posibles colapsos bancarios aparecen en los documentos oficiales del Parlamento exactamente como los habían redactado los periodistas. Los parlamentarios, que cobran un sueldo de más de 200.000 € además de otras asignaciones no registradas, creían que obtendrían un sueldo de 100.000 € anuales, una comisión de asesoría o ambas cosas, a cambio de su trabajo.

“Strasser ha amenazado con emprender acciones legales”, titula el periódico vienés Die Presse, después de que el ex ministro del Interior dimitiera al conocerse las revelaciones del periódico londinense. Strasser sostiene que no ha hecho “nada incorrecto” e insiste en que sólo quería evitar “perjuicios” al Gobierno de coalición austriaco. También afirma que sospechaba que pudiera haber espías extranjeros detrás de la acción y que siguió reuniéndose con aquellas personas “para descubrir quién estaba detrás”. Sin embargo, como observa el Sunday Times, Strasser también les dijo a los reporteros incubiertos que quienes buscan el tráfico de influencias “emiten un olor especial. Puede decirse que yo también soy un poco así. De modo que debemos ser muy cuidadosos”. “¿Cuándo se corrompió Adrian Severin?” se pregunta el diario rumano Gândul. Tras recordar a sus lectores que Severin lanzó una cruzada anticorrupción al entrar en el Parlamento Europeo en 2007, el periódico de Bucarest cita declaraciones suyas en las que asegura no haber hecho “nada ilegal” y que sus servicios no eran “de tráfico de influencias, sino de consultoría”. El Sunday Times observa que Severin envió un e-mail a los periodistas diciendo: “Sólo quería hacerles saber que la enmienda deseada por ustedes ha sido oportunamente presentada”. Luego envió una factura de 12.000 € por “servicios de consultoría relacionados con la codificación de la Directiva 94/19/EC, la Directiva 2009/14/EC y las enmiendas a las mismas”.