Libération revela “lo que ha hecho el ejército francés” tras el arresto de Laurent Gbagbo por parte de las fuerzas del nuevo presidente marfileño, Alassane Ouattara. Desde el arresto del antiguo presidente de Costa de Marfil en Abiyán el pasado 11 de abril, la cuestión de la implicación francesa suscita debate en Francia.

Antes de ser elegido como presidente, “Nicolas Sarkozy había proclamado a los cuatro vientos el fin de ‘Françafrique’[término que designa tradicionalmente a la política intervencionista francesa en África], pero para muchos, su implicación directa y activa en la crisis marfileña recuerda, como poco, a una injerencia nefasta digna de esta época en la que la célula africana del Elíseo decidía el futuro político de los reyes negros”, analiza el diario burkinés L'Observateur Paalga citado por Slate Afrique.

Por su parte, L’Humanité cita los cables diplomáticos estadounidenses publicados por WikiLeaks en 2010. “En materia de ruptura, ‘Françafrique’ ha operado bajo el impulso de Nicolas Sarkozy, una mutación destinada a adaptar la relación de Francia con sus antiguas colonias de África a la nueva situación moldeada por la mundialización”. Según los diplomáticos estadounidenses citados por el diario comunista, “Francia busca comprometer a la UE en las crisis”, como en el Chad y África Central con el Eufor. También quiere ‘aumentar el papel de la ONU en la gestión de crisis’, un proceso ya implantado en Costa de Marfil. Con esta estrategia, ‘los franceses pueden refugiarse tras el biombo’ europeo o de la ONU, indica el documento”.

Sin embargo, estima Libération, las cartas ahora deben quedar en manos de los marfileños: “Así va Costa de Marfil, descolonizada oficialmente desde el 7 de agosto de 1960. Alassane Ouattara, acusado por los enemigos que usan como veneno el nacionalismo marfileño de ser una marioneta de las potencias extranjeras, debe confirmar su independencia lo antes posible. La primera prueba de su liberación será la suerte reservada a su enemigo vencido, a sus partidarios y a sus electores. (…) Les corresponde a los marfileños perfilar el camino difícil entre el deber de memoria y la reconciliación, entre la justicia y la necesidad de vivir juntos”.