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El asunto es complejo y está poniendo en apuros al Gobierno noruego. Desde hace dos años, explica el Aftenposten, la Asociación Europea de Libre Cambio (AELC) solicita que Noruega modifique su legislación e imponga a las empresas petrolíferas que trabajan en Noruega la obligación de que tengan su sede en el país. La AELC agrupa a cuatro países extracomunitarios de los que tres (Noruega, Liechtenstein e Islandia) forman parte del Espacio Económico Europeo (EEE), lo que les proporciona acceso a las ventajas y a las obligaciones del Mercado Único Europeo. Sin embargo, según titula el diario de Oslo, mientras Bruselas exige igualmente la modificación de la ley, el Gobierno siempre ha ocultado esta demanda al Parlamento. La reforma debía ser sometida el 31 de mayo a la Comisión de Energía y Medioambiente del Parlamento en lugar de ser abordada en debate plenario de la Cámara. La cuestión del petróleo, el principal recurso del país, es cada vez más sensible porque las regiones concernidas por una eventual retirada de las empresas petrolíferas son las del gran Norte, donde el dinero proveniente del petróleo es esencial para el desarrollo.