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"Es la hora de los fantasmas en Alemania", titula Frankfurter Rundschau. El espectro de los conservadores alemanes está de regreso. Después de un pulso jurídico que ha durado diez años, Karlheinz Schreiber ha sido extraditado desde Canadá para que haga frente a los cargos que le son imputados por la justicia alemana. El comerciante de armas germano-canadiense está el en centro de uno de los mayores escándalos políticos de Alemania, que incluye contabilidad paralela y sospechas de corrupción. Este asunto desencadenó la caída de antiguo canciller Helmut Kohl, salpicó al presidente de la CDU Wolfgang Schäuble, actual ministro del Interior y favoreció la ascensión de Angela Merkel. El anuncio del proceso contra Schreiber "remueve el asunto de la contabilidad paralela de la CDU que conllevó la caída y pérdida del poder del partido y puso en entredicho la cultura política de la RFA", observa el periódico. Pero es poco probable que Schreiber llegue a hacer tambalear a la república. "Al menos servirá de recordatorio para la clase política para prevenir los comportamientos dudosos. "Así sucede con los fantasmas : mientras infunden miedo a la gente, hacen de las suyas".