Tras haberignorado desde principios de su mandato a Europa, poniendo por delante a Asia y al mundo árabe, Barack Obama vuelve a colocar a Europa como una prioridad del presidente estadounidense. Para el diario Le Monde, la visita de la canciller Angela Merkel a Washington, el 6 y 7 de junio, la primera de un jefe de Gobierno alemán desde 1995, y la participación de Obama en el G8 de Deauville marcan un giro en la política extranjera norteamericana. "Pero ¿por qué ahora?" se plantea Le Monde. Porque "trabajar con China y con Brasil ha resultado difícil. Difícil también conseguir cualquier cosa de los turcos. Obama ha redescubierto que no hay mejor socio que Europa" explica en el diario parisino Charles Kupchan, del think-tank Council on Foreign Relations.

Además, recientes sucesos como las revoluciones árabes otorgan de nuevo a Europa una posición estratégica que el presidente Obama no tiene ningún interés en descuidar. "Los Estados Unidos necesitan a los británicos, a los franceses, así como a la OTAN, tanto militar como financieramente", señala Le Monde. Barack Obama "corteja también a los europeos con la cuestión israelo-palestina", sobre la que Washington teme quedarse aislada "cuando en septiembre llegue el momento de pronunciarse sobre el reconocimiento del Estado Palestino en la ONU". Un reconocimiento que representa no obstante "un poderoso factor de división" entre los europeos.