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"¿Más Europa para salvar al euro?", se plantea La Tribune el día de arranque de un Consejo Europeo consagrado en parte a la búsqueda de soluciones sostenibles para solventar la crisis de la deuda. "No se trata tanto de querer imponerse sobre el resto sino de no ser una carga para los otros", subraya el diario económico. Además, "en el momento álgido de la crisis, la idea federal regresa con brío". Numerosas personalidades, "los antiguos viajeros del Eurogrupo", (el luxemburgués Jean-Claude Juncker, el italiano Giulio Tremonti o el belga Didier Reynders), abogan claramente por las euro-obligaciones, que implican una financiación solidaria y conjunta de una parte de las deudas públicas de la zona euro. Con respecto a Jean-Claude Trichet, prosigue el diario, "deja su rol de presidente del Banco Central Europeo (BCE) y justifica [la figura de] un ministro europeo de Finanzas".

No obstante, el diario advierte en su editorial, que una gestión económica colegiada supone un abandono de la soberanía política, "para asegurar la perennidad de una zona monetaria es necesario poder realizar transferencias internas que redistribuyan los excedentes de los países ricos frente a los países deficitarios. Por el momento, con un presupuesto de 1,2% del PIB europeo, Europa tiene no sólo un problema de legitimidad política, sino de falta de medios".