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"Tras la batalla, arranca el TGV", titula La Stampa, el día siguiente de los enfrentamientos que han caracterizado el inicio de las obras para la construcción de la línea de alta velocidadLyon-Turín en el Val di Susa (noroeste). Los incidentes se saldaron con cuatro manifestantes y 25 policías heridos. Varios miles de simpatizantes del colectivo No TAV ("no a la alta velocidad") levantaron barricadas sobre las carreteras de acceso a las obras y se encararon con la policía, que trataba de despejar el camino, explica el diario, que se felicita además de que se haya derruido "el muro ilegal que rodeaba las obras", reconociendo así como legítimas las quejas manifestadas por los habitantes sobre el impacto del enclave sobre el valle. "El comienzo de las obras lanza un primer mensaje positivo ante los ultimatos de la Unión Europea en relación a los retrasos de la vertiente italiana": las obras debían comenzar ineludiblemente antes de finalizar el mes de junio, recuerda La Stampa, bajo el riesgo de perder 600 millones de subvenciones europeas para la línea Lyon-Turín —que se prevé acortará de 7 a 4 horas el tiempo de trayecto entre París y Milán.