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Ankara está “dispuesta a congelar las relaciones con la UE”, informa La Stampa. Lo hará si Chipre asume la presidencia de turno de la Unión en julio de 2012 sin haber resuelto la prolongada disputa con la parte turca e independiente de la isla. El viceprimer ministro Besir Atalay habló en la República Turca del Norte de Chipre y adoptó una postura firme y sin precedentes con respecto a la UE y a la parte de la isla bajo control griego, con lo que continúa el ataque diplomático iniciado con la ruptura de los vínculos militares con Israel y la gira del primer ministro Recep Tayyip Erdogan por los Estados de la “primavera árabe”.

En un alarde de orgullo nacional, Turquía muestra su enojo por su intento fallido de formar parte de la UE y ejercita sus músculos regionales recién descubiertos, pero según La Stampa, el motivo real de esta disputa tiene un carácter más material. El enorme yacimiento de gas Leviatán, recientemente descubierto en las aguas situadas entre Chipre e Israel, y que los dos países se disponen a explotar, ha hecho que la armada y las fuerzas aéreas turcas realicen maniobras en el área.

“Diez meses es mucho tiempo y Erdogan tendrá muchas oportunidades de cambiar de opinión”, escribe La Stampa. Pero “Europa no se puede permitir perder a Turquía, no en este preciso momento”, porque sus futuras relaciones con los nuevos Gobiernos que surgen de la primavera árabe dependen en gran medida de la mediación de Ankara y del modelo que representa de un Estado islámico secular y cercano a Occidente.